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El Monasterio de Oña en las Cantigas de Alfonso X el Sabio

Como hemos dicho en numerosas ocasiones, el Monasterio de San Salvador de Oña es parte fundamental en la historia de Castilla y, por tanto, en la historia de la España medieval.

Uno de los valores históricos más atractivos de las Cantigas de Santa María, compuestas por el rey Alfonso X durante el siglo XIII, viene dado por su referencia a antiquísimas devociones marianas de España, muchas de las cuales subsisten en nuestros días.

La Cantiga 221, titulada “Como Santa María guareceu en Onna al rei Don Fernando, quand’ éra meninno, dũa grand’ enfermidade que avía” está dedicada a la titular mariana del monasterio, Santa María de Oña, la cual es posible contemplar en el claustro.

El título de dicha cantiga, que podríamos traducir grosso modo “Cómo Santa María cuidó en Oña al rey don Fernando cuando era niño, de una gran enfermedad que tenía”. Según se deduce de la letra, el rey San Fernando III, de niño, contrajo algún tipo de enfermedad y, muy preocupada su madre doña Berenguela y su abuelo el rey Alfonso VIII, oyeron hablar de la Virgen del Monasterio de Oña, y hasta allí mandaron al infante para que fuese sanado. Cabe reseñar que, el rey Fernando, fue el padre del rey Alfonso X, el compositor de gran parte de las conocidas Cantigas de Santa María, uno de los grandes hitos de la prosa y de la música medieval hispánica. Las mismas, fueron compuestas en galaico-portugués por ser la lengua materna del rey Alfonso, y también, era en aquel tiempo la lengua “culta” de la nobleza del Norte.

 

Versa la Cantiga 221:

“E porend’ un gran miragre | direi, que avẽo quando

éra moço pequeninno | o mui bon Rei Don Fernando,que sempre Déus e sa Madre | amou e foi de séu bando,Cantigas

por que conquereu de mouros | o mais da Andaluzía.”

“Os contaré un gran milagro que tuvo lugar cuando el buen rey Don Fernando era un joven mozo, el cual siempre se halló en el lado de Dios y de su Madre, conquistando gran parte de Andalucía a los moros”.

Mais Déus non quér que o óme | estê sempr’ en un estado,  quis que Don Fernando fosse, | o séu néto tan cuitado dũa grand’ enfermedade, | que foi del desasperado

el Rei; mas entôn sa madre | tornou tal come sandía.

“Como Dios no quiere que el hombre siempre esté de la misma forma, quiso que don Fernando, el nieto del rey, cayera en una gran enfermedad; y el rey, desesperado, mandó traer rápidamente a su madre”

E oiu falar de Onna, | u avía gran vertude; diss’ ela: “Levá-lo quéro | alô, assí Déus m’ ajude, ca ben creo que a Virgen | lle dé vida e saúde.”

Y oyó hablar que en Oña había gran virtud, y dijo: “llevadlo allí, que Dios me ayude y la Virgen le dé vida y salud”.

E ante de quinze días | foi esforçad’ e guarido tan ben que nunca mais fora; | demais déu-lle bon sentido E quand’ el Rei Don Alfonsso | ouv’ este miragr’ oído lógo se foi de caminno | a Onna en romaría.

Y antes de quince días (el infante) recobró la salud y jamás cayó enfermo, con más entendimiento. Y cuando el rey don Alfonso conoció el milagro se fue de peregrinación hasta Oña.