Sacristía y Sala de las imágenes

La sacristía es una habitación, generalmente contigua al Altar Mayor, donde se prepara la eucaristía y donde se custodian todos los vasos sagrados (patenas, cálices, ostensorios, copones…) y las vestimentas sacerdotales (albas, casullas, estolas…). A su cargo, se encuentra el Sacristán.

En el caso de este monasterio, la sacristía se construyó en el siglo XVI, por tanto, no es de los espacios primitivos del conjunto arquitectónico. La decoración se centra en un retablo que, por sus características, podemos definir como “rococó”, debido a su exuberante decoración. En él, sobresalen un buen número de pinturas que ilustran temáticas variadas: hagiografía, la vida de la Virgen… aunque, quizás, lo más llamativo de la Sacristía sean las vitrinas en las que se custodian diversos objetos pertenecientes a los aristócratas sepultados en el monasterio, como las aljubas (mortajas) del conde don Sancho García y del infante don García de Castilla (siglos X y XII respectivamente) y el Cristo que portaba en vida Santa Tigridia (siglo XI); siendo las piezas de orfebrería muy posteriores (siglos XVIII y XIX).

Antes de acceder a la Sala Capitular es posible la contemplación de varias imágenes de devoción popular, entre las que destaca una de la Virgen con el Niño que, por sus rasgos, es claramente fruto del estilo románico: la Virgen, sirve de trono al Salvador del Mundo.

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